Víctor Jaramillo Cuarta sensación

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Ángel Gómez Giraldo

Si el vocablo sensación en su tercera acepción y según el diccionario es admiración por un hecho o noticia que lleva a quien la siente a una expresión alegre que podría ser ¡bacano!, lo fue así cuando el 15 de agosto del año 1914 el buque norteamericano Ancón surcó por primera vez el canal de Panamá, una de las maravillas de la ingeniería mundial.
Muchos años después, en 1976, Peter Framton es la sensación del rock para los jóvenes del mundo y es durante este mismo año y como ayudado por el tono elevado del rock, nace en la capital de panamá Víctor Jaramillo.
Es el mismo que hoy lunes 25 de junio de 2018 se encuentra aquí en Pereira, capital del Eje Cafetero, haciendo entrega de su primer disco, considerado ya por aquellos que viven en el mundo de la música como otra sensación.
Salsa que canta en estado de exultación para que el corazón de los amantes de este género musical no se queden adentro y salga a expresarse con el cuerpo en la pista de baile.

 

El disco “Más Ná” es la primera producción discográfica de Víctor Jaramilo, hombre tan talentoso que fue capaz de sacarle música y verso a dos mares: el Atlántico y el Pacífico luego de que la ingeniería los uniera a través de la construcción del canal.Su voz es también olas de mar que al llegar a la arena donde se broncean las canciones se convierte en salsa con todo el ritmo de la alegría.Y entonces Más Ná, las dos palabras drásticas, porque después no hay nada más y que le dan nombre a su disco, me llega en entrega personal que me hace, aquí mismo en la sede de El Diario de Pereira, Víctor Jaramillo cual cajita de canciones que al escucharlas son capaces de ampliar la vida, aún de quien siente que se le agota. El dice que su disco es como el sancocho panameño: surtido de buenas carnes.Empacado con la elegante informalidad de los cantantes jóvenes y artistas que ya ocupan buenos espacios en la farándula, me busca y nos encontramos y es para Más Ná, disco de ocho temas, “uno siempre mejor que el otro” por lo que a decir del cantante, aguanta una presentación de reina de belleza.Y la salsa sonó aquí ¡oh, prodigio! despertaron los corazones.Es que la salsa manda al infierno la tristeza cuando la hay, y al cielo al que la canta y al que la escucha.La salsa, dicen en las discotecas de Pereira, es la mejor bebida para calmar los dolores del alma y soltar los pies.Cualquiera que se encuentre con Víctor Jaramillo: sonrisa voladora, piel de playa, yin azul, tenis y camiseta ajustada, puede atreverse a aseverar que está frente a un artista que ha sabido subir a la tarima del éxito. Aunque reconoce que en un principio la voz de cantante solo le salía en el baño, por esa afición con que nacen los panameños por el béisbol y el boxeo.“Claro que cuando era apenas un infante, mi padre, Víctor Jaramillo, destechaba la casa cantando y bailando solo salsa. “Era una algarabía que sacaba a la calle a mi mamá y a los vecinos”, sostiene este artista que se distingue por una actitud segura de sí mismo y charla amena.¿Y la mamá? Le pregunto, y el me responde como disparo de tiro al blanco: “Mi mamá me tenía la mecha cortica”. Quiso decir controlado, con las normas propias de principios morales y religiosos. Nada de llaves para entrar y salir de la casa sino permisos de ambos progenitores.Y sobre estas reglas y maneras de vivir, entrega su propios conceptos: “Gracias a que en la casa me tuvieron la mecha cortica, soy ahora lo que soy: un hombre que busca a través del arte musical la superación tanto espiritual como material”. Tan sensata conclusión me sacó de la memoria una frase que se ha dicho que es refrán ruso: “árbol que nace torcido solo sirve para columpio”.

 

Al canto
Como al que le han de dar le guardan, como se dice en la Costa Atlántica colombiana, Víctor Jaramillo no fue a la orquesta sino que la orquesta vino a el. Se presentó a una audición convocada por la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Ciudad de Panamá y se ganó el derecho a ser el nuevo solista y voz principal de la misma, ¡ y salsa sinfónica para todos!
No interpreta en este momento ningún instrumento musical mas lo atrae la guitarra, “porque es mujer, mujer caderona, cintura apretada y cuello de cisne”. Y mira a las mujeres que lo observan mientras concede la entrevista.
¿Cómo recibe la inspiración con que actúa todo artista?
- Sinceramente yo no soy poeta ni creo música, pero le aseguro que canto con toda la inspiración.

 

Producción
Para la producción del disco Más Ná metieron la mano muchas personas distintas al cantante. Entre estas Ricky Rodríguez, un puertorriqueño que sabe y hace lo que sea con la música y Charizza Vargas, una ejecutiva en este campo, entre otros.
Todos ellos estuvieron de acuerdo en agregarle al CD un condimento de balada por lo que aparece el tema En blanco y negro, de la compositora Grettel Garibaldi.
A su lado siempre el productor y promotor de su disco, Ricky Rodríguez, tan acertado en los proyectos musicales que hay quienes lo llaman Ricky éxito.
Otra buena compañía para el cantante panameño es la manizaleña Olguita González Osorio, mujer con una personalidad dulce y jugosa como lo es el fruto del melón.
Esculcándole la psiquis le encuentro a Víctor una Charizza. “¿Quién es Charizza?”, le pregunto Y a conciencia abierta, de una, me responde: “Mi mujer que es bella e inteligente”.
Luego suelta esta otra frase para que lo consideren hombre afortunado: “Nada peor para el varón que dar con una mujer bella pero que no tiene nada en la cabeza”.
Puede ocurrir amigos que se encuentren inesperadamente en las calles de Pereira con el cantante panameño Víctor Jaramillo. No sería raro, pues se encuentra en las ciudades del Eje Cafetero dando a conocer su primera producción musical “Más Ná”.

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