Oremos con la palabra dominical, ¿Por qué me miras, así, Señor?


Por: Javier Leoz

¿Por qué me miras, así, Señor?
Indigno soy de tu mirada, Señor.
Me propones caminos de vida, y elijo los que conducen a la muerte
Me susurras palabras de aliento,
y me disipo en el ruido
Me acaricias con mano de amigo,
y mendigo aquellas que no me ofrecen nada.


Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme.
Porque, el camino, cuando Tú marchas delante es menos árido y menos complicado
Porque, la senda, cuando es iluminada por tu presencia se convierte en vida y esperanza, ilusión y agradecimiento.

Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme.
Porque, cuando Tú miras, sé que el futuro ya no será tan incierto ni tan difícil soportarlo
Sé que el presente estará más lleno
de plenitud y de luz
Sé que el pasado, ya no contará
por los errores cometidos.

Mírame, Señor, y no dejes nunca de mirarme
Y, cuando me mires, déjame, siquiera un segundo, acercarme a tu corazón y, luego, seguir adelante.
Amén

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