Pereira, con retroceso en la construcción

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Una disminución del 54,2 % registraron las licencias de construcción en Pereira al cierre del primer semestre de 2018 al ubicarse en 80.584 m2, decrecimiento que se evidenció en todos los estratos, con una caída más acentuada en el estrato tres que cerró en 5541 m2 al disminuir un 79,1 %.

 


El total licenciado en la ciudad de Pereira entre enero y junio del presente año equivale a 902 viviendas aprobadas para construcción, decreciendo un 55,1 % frente al 2017, es decir, 1106 viviendas menos con relación al mismo periodo del año anterior.

 

Víctor Baza Tafur, gerente regional de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) en Risaralda, se presentó un impacto fuerte en la actividad constructora en las diferentes ramas de la economía jalonadas por el sector de la construcción, existiendo además una disminución del empleo, teniendo en cuenta que por cada unidad de vivienda se generan cuatro empleos directos.

 


Para el representante de los constructores, esta dinámica tiene influencias en los ingresos fiscales del municipio, vía impuestos de construcción y generación de prediales nuevos, ya que al existir restricciones para construir vía cargas y deberes urbanísticos, se presenta un freno en la actividad edificadora.

 


Caso contrario ocurrió en el municipio de Dosquebradas. Ante la restricción para edificar en Pereira, los constructores optaron por irse para el Municipio Industrial, situación reflejada en el crecimiento del área licenciada (146,4 %) al ubicarse en 175.579 m2. Dicho valor equivale a 2112 unidades de vivienda aprobadas, mostrando una variación de 140,8 %, crecimiento soportado principalmente al buen licenciamiento del estrato 4 con 1125 viviendas aprobadas.

 


“Quien está sopesando toda la carga del desarrollo constructor es Dosquebradas. Por eso, hay que armonizar la norma (POT en Pereira), que sea más flexible. Dosquebradas tiene suelo para desarrollar, no solo vivienda, sino otros usos”, comentó Baza Tafur.

 



Año complejo
Felipe Mejía Lamprea, presidente de la junta directiva de Camacol Risaralda, aseguró que la actividad constructora viene de un año difícil, situación que se ha ido acrecentando en este 2018 como consecuencia del ambiente político del primer semestre.

 


“Hay preocupaciones por los licenciamientos que se presentan en el municipio de Pereira. Hay una clara disminución, la mayoría de los constructores tuvieron que marcharse hacia Dosquebradas donde se ha crecido el doble en licencias y en unidades”, comentó.

 


El plan de ordenamiento territorial aprobado en el 2016 tiene elementos fiscales que genera complejidad en el sector. “La norma restringe muchos usos. No abrir perímetros y pensar que la ciudad no va a crecer, hace que los constructores miren otras ciudades, lo que repercute en la economía local en cuanto la generación de empleo y el crecimiento económico”.

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