Los dineros de las fachadas


La semana anterior una niña de tres años de edad perdió la vida cuando cayó a las corrientosas aguas del río San Juan en la zona de Santa Marta, municipio de Pueblo Rico, mientras intentaba cruzar el único puente peatonal que hay en el sector.


Según la comunidad de Pueblo Rico y las declaraciones de entidades e instituciones que se han interesado en el lamentable suceso, como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General, el accidente se presentó debido al mal estado en que se encuentra la estructura metálica que atraviesa el caudaloso río.


La explicación de las autoridades departamentales responsables del mantenimiento y cuidado de las vías del departamento y sus elementos correspondientes, fue la falta de presupuesto para atender las distintas necesidades en materia de reparación y conservación de las carreteras y puentes que tiene Risaralda.

Es entendible la limitación de recursos que pueda tener el departamento para atender todas las necesidades en los distintos campos y entre ellos el del sostenimiento de las vías de comunicación; pero lo que no es claro es que los pocos dineros que se tienen en el presupuesto o que se consiguen con el Gobierno nacional, se gasten en programas cuya utilidad y beneficio para los risaraldenses son muy discutibles.


Hace unos días dijimos en este mismo espacio editorial, refiriéndonos a unos recursos provenientes de regalías que superan los 7500 millones de pesos y que están siendo destinados a pintar algunas de las fachadas de las casas de once de los catorce municipios de Risaralda con el supuesto propósito de incentivar el turismo, que hacer esto era un gasto inoficioso mientras los esperados turistas no tengan por dónde llegar a estos municipios y mucho menos a los sitios rurales donde se realizan ciertas actividades que son atractivo para los viajeros, como el avistamiento de aves, o el parapente, o la visita a los lugares donde se están cosechando y preparando cafés especiales.


Y hoy, viendo lo que pasó en Pueblo Rico con la niña accidentada, nos preguntamos si no sería mejor destinar estos recursos, o parte de ellos, a garantizar la atención en salud de los risaraldenses, o a una mejor cobertura en educación, o a dar más viviendas o, por supuesto, a reparar los puentes que hay en mal estado y que están poniendo en riesgo la vida de los risaraldenses; en vez de gastar una millonada en darle unos brochazos a algunas casas en los municipios, actividad que entre otras cosas no le corresponde al gobierno departamental, sino a los propietarios de las viviendas.

El puente desde donde cayó la niña, como lo dijimos arriba, es el único paso sobre el río San Juan y que une a importantes comunidades del sector y que, según lo dijo la propia Defensora del Pueblo, sirve a más de 1000 nativos que lo cruzan diariamente; por lo que debería merecer una mínima atención del gobierno departamental.


De nada sirve, pues, tener unas cuantas fachadas pintoreteadas, para utilizar el término que usó un destacado inversionista hotelero que vino a la ciudad con motivo del Congreso de Cotelco y que visitó este periódico, si no hay vías para acceder a los municipios y si la noticia que los espera al llegar a estos lugares, es que no se pueden mover de la plaza principal, porque allí los niños caen al río por falta de mantenimiento de los puentes.

  • pereira
  • risaralda
  • noticias
  • eje cafetero

  Continúa Leyendo




Powered by