Los puentes peatonales


Los llamados puentes peatonales están hechos, por lo menos en teoría, para evitar los riesgos que tienen que correr los peatones cuando crucen una vía de alto tráfico o de doble sentido, cuando no existen semáforos, ni señales que les den el paso y los protejan de los vehículos que pasan por allí.


Pero si, como lo manifestaba algún ciudadano en un informe periodístico que publicó este medio la semana pasada sobre el casi nulo uso que se le están dando a estos costosos elementos, es más seguro atravesar la vía en medio de los vehículos que pasan a toda velocidad, que hacerlo por el paso elevado, estas inversiones se seguirán perdiendo y, lo más doloroso, los peatones seguirán muriendo bajo las llantas de los carros y motocicletas.


Estas moles de cemento o metálicas tienen, primero que ser diseñadas de tal manera que no sean unas estructuras inabordables o de difícil acceso para las personas mayores, para los niños, o para los que tiene algún grado de incapacidad física, y segundo, contar con la vigilancia y la seguridad que garanticen que sus usuarios no van a ser víctimas de los delincuentes.

De lo contrario, el ciudadano hará cualquier otra cosa para pasar de un lado al otro de una avenida, incluyendo someterse al riesgo de ser atropellado por algún conductor imprudente o un motociclista irresponsable que pase a alta velocidad, antes que utilizar el puente peatonal para cruzar la vía.


En nuestra ciudad, los puentes peatonales permanecen regularmente a merced de la delincuencia callejera que aprovecha la ausencia total de vigilancia por parte de la Policía, para someter a sus víctimas y amenazarlas con hacerles daño si no entregan todas sus pertenencias sin oponerse, ni hacer cualquier repulsa.


Lo que hacen estos bandidos es estar atentos a que algún necesitado ciudadano intente tomar el puente peatonal y cuando este aparece, lo siguen y en la mitad del puente, le salen por lado para que no se pueda volar, lo someten con armas de fuego o un cuchillo, y le roban todo lo que tenga.

Por eso, es común ver a decenas de personas de todas las edades y condiciones físicas, haciendo malabares en medio de los vehículos que pasan a toda velocidad, para intenta pasar al otro lado de la vía, mientras los puentes peatonales que hay instalados a pocos metros del lugar, permanecen sin uso.


Lo que se necesita, pues, antes de construir nuevos puentes peatonales, es que las autoridades de Policía revisen la vigilancia que están ejerciendo sobre estos elementos, con miras a que estas estructuras cumplan su misión dentro de unas condiciones que garanticen la seguridad de quienes los utilicen.

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