Un alza exagerada


A partir del pasado lunes 10 de junio los vehículos que transiten por la recién remodelada vía entre La Virginia y Asia, como parte de la Concesión Pacifico Tres, deben pagar el peaje de Acapulco con un incremento que va de entre el 40 y el 60% de lo que tradicionalmente se venía pagando.


La razón es que en las condiciones de la licitación y luego en el contrato de concesión que firmó el Gobierno, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), se contempla que una vez la obra estuviera terminada y entregada se incrementaría el valor del peaje a las cifras que hoy están rigiendo.


Es entendible, por supuesto, que a mejor vía, con un buen mantenimiento, con servicios como el de ambulancia, médico, grúa y carro taller las 24 horas del día, y con vigilancia permanente, el precio de los peajes sea un poco mayor, es decir, que se pague un poco más de lo que se venía pagando; pero lo que no está bien es el alto incremento que se le ha hecho a la última tarifa.

La primera razón es que la vía, hablando del trazado total, no está completamente terminada y por tanto los únicos que por ahora van a utilizar este tramo son los agricultores, los cafeteros, los comerciantes, los estudiantes y en general los habitantes de los municipios del Occidente de Risaralda y de Caldas, que tienen que venir con frecuencia a La Virginia o a Pereira a sacar sus productos, o a estudiar, o a hace cualquier gestión que tienen que ver con sus actividades.


La segunda razón es que estas personas pagaron por muchos años un peaje, con una tarifa que no era baja, por el uso de una vía que estaba en completo abandono, llena de huecos y de problemas de estabilidad del terreno, a la que jamás se le hizo mantenimiento e inclusive que tenía problemas de seguridad, y, así y todo, se pagó el peaje.


Por eso, tienen razón los usuarios de la vía y los habitantes de los municipios del Occidente, con sus alcaldes a la cabeza, cuando protestan por el alza en la tarifa del peaje de Acapulco. Pasar de pagar 8.000 pesos a 11.300 los automóviles y carros pequeños, y de 8.700 a 14.000, más del 60% de incremento, los buses y busetas, es un aumento sin duda exagerado, por más que la carretera de hoy sea una excelente calzada y cuente con todos los apoyos y ayudas que debe tener no solo esta vía, sino todas las del país.

Alguien, pues, tiene que hacer un esfuerzo para asumir muy buena parte del incremento que se le ha hecho al peaje de Acapulco, y que no son, por supuesto, los usuarios de la vía. Entendemos que la Concesión está haciendo lo que le autoriza el contrato; pero no por eso el alza es justa y hay que aceptarla sin ninguna discusión.

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