Una medida necesaria


Hace unos días la Administración de Dosquebradas expidió un decreto reglamentando los horarios de funcionamiento de los establecimientos donde se vende y consume bebidas alcohólicas en todo el municipio y autorizando una hora de cierre extendida para los negocios que funcionan en la llamada zona rosa de La Badea.


Esta norma ha despertado, como era de esperarse, algún malestar dentro del gremio de los bares, discotecas y sitios de rumba. Los dueños de estos negocios sostienen que la reducción del horario les está generando menos ventas lo que conlleva a tener que prescindir de algún personal de atención al público.


Y argumentan que de la misma manera que a los establecimientos de diversión que hay en La Badea se les amplió el horario de cierre tanto entre semana como los sábados y domingos, a los que están localizados en otros sectores de Municipio, se les debe dar el mismo tratamiento que a aquellos.

A esta discusión se ha sumado el Concejo de Dosquebradas. En una de las sesiones extraordinarias algunos concejales salieron en defensa de los dueños de los establecimientos que piden un horario mayor para todos los negocios donde se venden y consumen bebidas alcohólicas, no importa donde estén ubicados, y anunciaron un debate en las próximas sesiones ordinarias de la Corporación.


Ellos sostienen que la“rumba” empieza a media noche y que si tienen que cerrar los fines de semana entre la una y las dos de la mañana, las ventas que pueden hacer son insuficientes para mantener el negocio y además, que el nuevo horario no solo afecta a los bares y discotecas, sino a muchos otros negocios como los de comida que hacen importantes ventas en la madrugada.


Es probable que tengan razón los que sostienen que, si se reduce el horario de funcionamiento de un establecimiento de esta naturaleza, se bajan las ventas. Pero no por esto, se puede permitir que estos negocios funcionen sin ningún control y sin ningún horario.

Está comprobado, con cifras irrefutables, que hechos violentos como los homicidios, las lesiones personales, las riñas, los accidentes de tránsito y la violencia intrafamiliar están asociados al consumo de licor. Es decir que mientras más rumba y obviamente, más licor, más se disparan los índices de inseguridad.


A qué costo, entonces, para la seguridad y la tranquilidad de la ciudad, se acogería la sugerencia de algunos concejales y, por supuesto, del gremio, de ampliar los horarios de todos los establecimientos en donde se venden y consume bebidas alcohólicas en Dosquebradas y de nivelarlos con los que ha establecido la Administración para el sector de La Badea; no hay duda que altísimo.


Nos parece, pues, que la medida de la Administración de restringir el horario de cierre de los negocios donde se consume licor y mantenerlo extendido solo en el sector donde tradicionalmente han estado concentrados estos establecimientos, no solo es buena sino necesaria y por tanto merece el apoyo de todos los dosquebradenses, empezando por sus concejales.

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