Mi alegría al comprar

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Apenas puse mis manos en el carro de compras, supe que la experiencia que iba a vivir en esa media hora sería diferente comparada con otras.


Esa sensación, quizás, fue producto del color naranja que de entrada logró transmitirme frescura, alegría y diversidad. La propia luz del supermercado y su amplitud, me proporcionaron además, tranquilidad y libertad.


Entonces, tomé confianza y seguridad, sabía que estaba en ARA, la tienda del barrio que me proporcionó un buen ambiente para acceder a los productos de mi canasta familiar.

Lo primero que me llamó la atención fueron las diferentes marcas propias de ARA a precios muy económicos, que me dieron toda la confianza y seguridad para comprarlas al detallar sus empaques, ingredientes y sobre todo, su económico valor. Encontré marcas de ARA para el hogar, aseo personal y abarrotes, como la leche Finquerita, las galletas Paco Taco, el jabón Terapy y el detergente Edén entre muchas otras, y como si fuera poco, un pereirano, empleado de la tienda, me explicó que las marcas de ARA le brindan al comprador la posibilidad de probarlas y si no le gustan, le devuelven el dinero.


Después, no había avanzado más de diez metros cuando divisé frente a mí un letrero que decía “El Rebajón”. ¡Vaya sorpresa!, en ese estante había electrodomésticos, tablet y otros productos que habitualmente no hacen parte del surtido de la tienda.


A medida que avanzaba por los pasillos, iba encontrando más productos de buena calidad a precios bajos. El surtido en las estanterías era variado con todos los artículos de aseo, cárnicos, vegetales y frutas para llevar a casa y disfrutar en familia. No faltó el buen vino que acompañó la velada con los amigos.

Cuando estuve perdida buscando un producto en especial, recurrí a otro empleado de la tienda que gentilmente me guió a la estantería donde estaba. En ese instante me sentí privilegiada por comprar en una tienda que presta un buen servicio y con gente de mi tierra.


Con el carro de compras lleno de mis productos elegidos, llegué a la caja a pagar, ahí corroboré que el buen servicio humano es importante cuando se acompaña de una sonrisa y un amable saludo, en ARA lo encontré; además que el valor total de mi factura me dejó muy contenta, pues no pensé que saldría tan económico.


Por último y para seguirme llenando de sorpresas, me obsequiaron cupones para participar en las rifas semanales programadas por ARA que hace justamente un año abrió sus tiendas en el Eje Cafetero para brindarnos bienestar, calidad y especialmente: alegría, porque eso traduce ARA, ¡Alegría al comprar!

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