Leer da poder

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José Fernando Ruiz Piedrahíta*

Estoy cansado de oír que Colombia es un país de gente ignorante e inculta. Me harté de escuchar una y otra vez que somos uno de los países donde menos se lee en el mundo, pero que extrañamente tiene muchas editoriales. Es decir, mucho libro y poco lector, o como dirían muchos: “mucho tilín tilín y nada de paletas”. A pesar de las escandalosas cifras mostradas en revistas y periódicos de circulación nacional, creo que tenemos una generación de buenos lectores.

Veo a muchos jóvenes leyendo a los clásicos universales, novelas, artículos, personas interesadas en conocer la historia de Colombia, aunque ahora éste importante tema esté en peligro de desaparecer de las aulas escolares, así como poco a poco también, se ha ido sacando a Dios de los salones de clases, en el tiempo del “todo se vale”.


Colombia es un país donde se editan muchos libros anualmente, pero según algunas de las publicaciones, “se quedan guardados en las cajas porque lectores no hay”.

Sí hay lectores

Sí hay lectores, y son muchos los que buscan en la biblioteca públicas, libros de referencia para investigar o recrearse. Hay autores muy solicitados como el ya clásico Gabriel García Márquez y otros como Candelario Obeso, un poeta momposino del siglo XIX que dedicó su obra a los niños; Felipe Restrepo Pombo que ha escrito novela policíaca, Rigoberto Gil Montoya escritor risaraldense de gran aceptación, Luis Alfonso Salazar Berrío que se atrevió a escribir una saga sobre un detective pereirano. Son tantos los lectores que han encontrado en cientos de autores, horas de alegría con historias increíbles…la escritora Vallecaucana Carolina Andújar que ha deleitado a miles de adolescentes con su saga vampírica, porque en Colombia también se escribe sobre vampiros, hombres lobo, extraterrestres, brujas, demonios, dioses omnipotentes y hasta elfos.

Cuando estaba muy joven, leí alguna vez una columna donde el que escribía, a propósito de un libro de vampiros, decía que en Colombia se tenía que escribir sobre las costumbres y el fenómeno de la violencia que tantas víctimas dejaba en el país, y escribió textualmente: “esas pendejadas sobre vampiros no sirven”. He de confesar que esa nota me amargó la vida durante mucho tiempo y rompí las 97 hojas que había escrito en la máquina Olivetti. Mi historia hablaba de un vampiro que rondaba al municipio de Dosquebradas, y que fue inspirada en una frase del padre de un amigo, quien una tarde le dijo:


—Cuidado por la noche, que los encostalaos se están llevando a los niños.
La escribí en un frenesí total, con pasión. Los personajes me hablaban y exigían aparecer en los capítulos. Por las noches casi no dormía contándome la historia. Lástima que me dejé influenciar por el columnista. Luego supe que el escritor estadounidense Stephen King usaba esa técnica. Se contaba así mismo las historias que después escribía.

Nos acerca

Lectores sí hay. Según el nuevo informe sobre número de compatriotas que leen, el resultado es satisfactorio. La lectura nos acerca al conocimiento y la entretención, y las bibliotecas públicas con el apoyo del Ministerio de Cultura, se ha propuesto aumentar estos índices de lectura.


Lo invito para que seleccione un libro de su biblioteca, uno que tal vez no haya leído aún y lo esté esperando para sorprenderlo, o para que visite la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía de Pereira, o la de su barrio, escuela o universidad. Es posible que su vida cambie, porque leer, da poder.

* Promotor de lectura y producción literaria Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía de Pereira. jofer62@hotmail.com 

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