Pereira vive el teatro

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Alan González Salazar

Hay teatros en forma de caja y abanico o se improvisan en espacios no convencionales. En lo que respecta al Teatro de Sala, la sensación de oscuridad es fundamental. La oscuridad iniciática, la oscuridad que precede a todo acto, deslumbre, preludio de la luz… En las Salas Alternativas de Pereira hay intimidad… y la sensación de entrega, de desnudez al primer silencio ritual del público antes de la función. Al silencio, digo, en una ciudad atestada de alarmas, de luces y voces de auxilio ¡Qué grata nos resulta esta suspensión de la consciencia! Hablo con quienes van al teatro como a su propia infancia y creen, con absoluta seriedad, en las aventuras.

El teatro estimula y complace la necesidad de asombro que en algunos es apremiante; los actores, directores y quienes colaboran en otras áreas afines saben que los espera un público –por fortuna- caprichoso, un público que va n aumento. Por ello espero para este 2019 que estallen las taquillas de estas Salas Alternativas –Sala Estrecha, El Paso, Taller Creativo y Lúdico en el barrio San Fernando de la Ciudadela Cuba y Alcaraván en el barrio Los Naranjos en Dosquebradas, donde ensaya La Tropa Teatro- en su lucha por lograr que se auspicie el ejercicio profesional, ya que el Comité de la Ley de Espectáculos Públicos del municipio aún no llega a un acuerdo presupuestal para desembolsar los beneficios, estos grupos continúan labores de forma independiente.


Con seguridad preparan otros espectáculos y festivales y no es falta de humildad afirmar que este año 2019 los grupos se proyectan pioneros en las artes dramáticas del centro-occidente del país. Políticos y empresarios deberían volcar su mirada en creadores y gestores, quienes hacen las veces de guías del patrimonio y son los que investigan y promueven los privilegios de los que hoy goza el Eje Cafetero en las plataformas internacionales del turismo. Así que la motivación no sobra, como tampoco el hecho de resaltar los valores del teatro como dispositivo cultural capaz de despertar en los asistentes la conciencia del estado intelectual y creativo de la región. Porque las artes escénicas son el termómetro de las aspiraciones de una comunidad, de las formas simbólicas que guarda y que se precisarían para interpretarlas, un simulacro que nos revela el trasfondo inconfesado de nuestras esperanzas, en diálogos que guarda la memoria para consuelo – ¡Cuando el corazón ha hecho su vendimia!-. El teatro está hecho para la intimidad del recuerdo ¡No volverá a ser igual! El actor se ha preparado por años para una función de la que solo quedará el testimonio, pues su labor moldeadora es a plenitud humana, influye con su experiencia en la conciencia del público, es decir, que la acción dramática es ya un acontecimiento cultural para la historia.

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