La Andina graduó al primer no oyente en Derecho

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Marcela Arboleda Arias - comunitaria@eldiario.com.co

 

El sueño de ser todo un profesional se le ha cumplido a este joven de 27 años de edad que pese a las adversidades para comunicarse con maestros y compañeros de clase, logró graduarse gracias al apoyo de su familia, las directivas y los estudiantes de la universidad, en donde algunos aprendieron lengua de señas para poder hablar de forma directa con Juan Daniel. 

A pesar de haber nacido sordo, este joven entusiasta se siente orgulloso de haber cumplido una de sus grandes metas, pues quiere mejorar la accesibilidad a la educación para todas las personas no oyentes a través del Derecho.

 

¿Por qué decidió estudiar Derecho?

 

Cuando estaba en grado noveno en la Escuela La Palabra, mis profesores empezaron a hacer un trabajo de investigación sobre cómo puede el sordo acceder a la universidad, gracias a ello, nos orientaron para que saber qué estudiar. Me decidí por el Derecho cuando estaba observando el canal del Congreso, sentí curiosidad sobre qué temas hablaban allí, entonces mi papá me explicó de manera muy general de qué se trataba, esto me llamó la atención y desde mi propia iniciativa empecé a investigar.

 

 

¿Cómo fue el proceso?

 

Casi todo el mundo me decía que no estudiara Derecho porque las temáticas eran difíciles, por la lectura y las palabras jurídicas, pero yo me esforcé bastante porque quería conocer ese mundo legal. 

Primero ingresé a la Universidad Libre, pero me retiré en el primer semestre porque no funcionó el proceso allí. Luego, decidí ingresar a la Andina donde tuve un impacto social porque iba a ser la primera persona sorda en graduarse entre una cantidad de oyentes. 

 

No obstante, la institución me brindó un intérprete para que me transmitiera la información, pero a veces era complejo porque algunos maestros no sabían cómo explicarle para que me tradujera o en algunas ocasiones me confundía, ya que el intérprete desconocía la terminología en lengua de señas, pero la paciencia de mis profesores fue esencial porque siempre esperaron a que entendiera.

 

Con respecto a la tesis tengo que admitir que fue un proceso arduo y demorado porque mi tema se enfocó en la educación en primera infancia con la comunidad sorda. Fue un trabajo que empezó sin bases porque pocos conocían sobre la identidad, la cultura y en especial las leyes para este tipo de población, pero después de tanta investigación la aprobaron, algo que me llenó de satisfacción.

 

 

¿Hubo discriminación?

 

En la universidad siempre hubo apoyo incondicional y cero discriminación, incluso algunos compañeros aprendieron lengua de señas para tener una comunicación más fluida. Sin embargo, cuando estaba en la escuela siempre tuve una pelea con mis profesores por el tema de la discriminación en clase porque los grupos estaban divididos, entre los oyentes y los sordos.

 

 

¿Cuáles son sus proyectos?

 

Uno de mis proyectos es poder educar a los niños, por eso estoy trabajando en Quinchía como modelo lingüístico, es un acompañamiento a los estudiantes sordos con el fin de fortalecer su lengua de señas porque son personas que viven lejos de la ciudad o que no comprenden a cabalidad esta forma de comunicar. Entonces formamos a los niños, jóvenes y hasta los padres de familia para que encuentren maneras de comunicarse asertivamente. Así mismo, trabajaré para visibilizar nuestra comunidad, porque es evidente la falta de leyes para nosotros en especial con el tema a la accesibilidad.

 

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