A pagar condenas por corrupción y abuso del poder


Alvaro Ramírez González

En febrero del 2016, el parlamento de Korea del sur aprobó por dos tercios de los votos la destitución de la presidente Park Geun-hye, y en marzo del 2017 fue destituida después que la Corte Constitucional fallara a favor de la destitución. Condenada a 24 años de prisión y al pago de US$14 millones, la expresidente ingresó a la prisión.

 

 

Con su amiga de toda la vida y consejera Choi Soon Il se dedicaron a extorsionar a las grandes empresas.

 

 

18 de las más grandes empresas Koreanas fueron obligadas a donar US$54 millones a dos fundaciones controladas por Choi. Hyundai y Samsung fueron obligadas a firmar contratos con empresas amigas de Choi, buscando jugosas comisiones. A Choi la llamaban La Rasputina.

Antes de abandonar el cargo la plaza que está frente al palacio presidencial, estuvo durante una semana repleta de ciudadanos de día y de noche, que pedían su salida.

 

 

Korea del sur es con China y Japón, la más poderosa y ordenada economía del continente asiático.

El otro caso explosivo es el de Luis Ignacio Lula da Silva, expresidente del Brasil. Ha sido condenado en última instancia a 12 años de prisión por abuso del poder y probados actos de corrupción. Uno de ellos involucra a Lula con la adquisición de un lujoso apartamento en un exclusivo balneario. Pero está seriamente comprometido en el famoso caso Lava Jato.

 

 

Tampoco pudo su hijo explicar el origen de los recursos con que adquirió una lujosa mansión de US$25 millones. Lula es dirigente del partido de los trabajadores que también perdió a su presidente Dilma Roussef por corrupción. Hoy viajo a Curitiba para ingresar a la cárcel y empezar a pagar esa larga condena. Lula es hoy el candidato más popular rumbo a las elecciones presidenciales en Brasil con más del 50% de la intención de voto.

 

 

Brasil es el país más grande del cono sur y la segunda economía de América Latina con 8 millones de kilómetros cuadrados y cerca de 200 millones de habitantes.

 

 

La corrupción es la peor enfermedad de la tierra; es la culpable de la pobreza y la gigante desigualdad en el mundo.

 

 

En Colombia, la justicia invita a delinquir; los Nule, se robaron US$400 millones y con 30 meses y hábiles abogados y médicos alcahuetas y corrompidos están en casa.

 

 

Todos los ejecutivos de Interbolsa están hace 6 meses en casa; fue la mayor estafa privada del país. Los pillos de Estraval y Elite andan mamándole gallo a acreedores y jueces acompañados de un poderoso staff de abogados que harán más impune su desfalco.

 

 

Al terminar el gobierno Santos, debe haber un juicio de responsabilidades por tanto daño y tan vulgar derroche.

 

 

¡Korea del Sur y Brasil le están dando ejemplo al mundo de que los pillos van a la cárcel aunque ocupen la silla presidencial!

alragonz@yahoo.es

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