Alcalde: Se obedece pero no se cumple


Luis García Quiroga

Abundan las historias sobre las cosas que un alcalde desconoce. Si se bucea en las entrañas del poder local, se entienden muchas cosas. Y entender es como quedar bien almorzado.
De esas historia hace parte el “Se obedece, pero no se cumple”. Demoledora frase que ronda en la mente del funcionario que recibe la orden, dice que sí, pero no tiene la intención de cumplir.
Por supuesto que la orden de un alcalde no es la de un dictador, salvo que imponga un régimen de terror por la pérdida del puesto que aunque se merezca el despido, no es tan sencillo. Supe de un alcalde que se quejó de la ineptitud de un funcionario y alguien cercano le dijo: usted tiene la culpa, porque usted lo nombró.


En el meollo del problema están los compromisos con los concejales que respaldan a sus fichas, que a su vez son gestores de votos. Luchar contra un tecnócrata o mando medio bien protegido por un concejal alcahuenta, es luchar contra la ley de la gravedad.
Traigo esto a colación porque el alcalde Juan Pablo Gallo ha dicho que en el proceso de construcción del Megacable no habrá atropellos ni abusos de poder. En charla personal le hice saber que tengo reparos a la administración. Me respondió con el tono de un demócrata que respeta la opinión ajena: “Escriba, Luis, diga lo que piensa y lo que ve”.
Lo que realmente queremos del Alcalde, es que además de respetar la opinión ajena, pensando en lo justo y en la sana convivencia, exija la corrección del rumbo.

Así por ejemplo, el trazado del Megacable toca la reserva ambiental de la quebrada La Dulcera desde la Bolera hasta la Urbanización Alquería-casas en la calle 14. De un lado los vecinos de la calle 10 preguntan cómo van a meter maquinaria para hacer la pilona de cemento sin dañar el bosque donde ya están talando. Y los de Alquería-casas están molestos por la actitud grosera de funcionarios que piden autorización para intervenir pero cuando se les pregunta cómo será la cosa, amenazan con entrar “como sea”.


Alquería-casas está sobre la futura calle 11 y los 14 propietarios así lo admiten, pero piden que la pilona del cable no los perjudique y que los funcionarios que dijeron: “Megacable entra y después paga” sean desautorizados por el alcalde Gallo y entren a negociar.
Incluso, el Municipio debería comprar todo el predio y hacer allí un parque recreacional conectado a la cañada. Si algo falta en Álamos son zonas verdes y parques para la ciudadanía.


No creemos que el alcalde Gallo haya dado orden de atropellar. Salvador de Madariaga decía: “todo atropello conduce al desorden”. Yo agrego que el abuso de poder, de cualquier poder, quebranta la confianza y es políticamente incorrecto. Queremos que se obedezca y se cumpla.

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