Capacidad e ingenio


Héctor Tabares Vásquez

Bajo un punto de vista imparcial, modesto y personalizado, resulta sano y útil la reflexión. Un veredicto de opinión, en veces radical, resentido y sesgado. Una de las grandes e inmensas satisfacciones del intelecto, de savia para el espíritu, es la de aquellos momentos en los cuales uno se soslaya contemplando, oyendo, viendo, sintiendo, las habilidades del centro de atención en un escenario, aula, sitio de trabajo o lugar de la ejecución y el ejercicio debidos.

No existe mayor admiración, poderse regodear ante las destrezas, el profesionalismo o la responsabilidad de un ejecutante. Quizá sea la razón por la que Platón mostraba su complacencia en el arte, advirtiendo la necesidad de dejar el asunto solo a los expertos, en particular, refiriéndose a la música. Y allende las consideraciones, anotadas, a lugar la referencia en relación a las aptitudes individuales y unas manifestaciones del saber, en cuanto al origen o motivo de alguna o tal intervención. Aquí es donde se abren y aparecen las alternativas o la definición de pareceres.

Es altamente meritorio aplaudir las excelencias de quienes vinieron a este mundo ataviados y dotados de las cualidades mostradas en sus expresiones. Reverenciar no solo las bondades expuestas, sino también el poseer el dominio y la entereza en el cometido de mantenerse en el estilo, en la corriente, sin traicionar el don, conservándolo, puliéndolo y además socializándolo, pese a esos arrebatos comerciales y empresariales inevitables y de exigencia obvia. Predilección diversa, aguda y trillada, es la de maravillarse y sorprenderse en encontrar el tipo diferente y opuesto.

Aquel nacido de un equipaje desprovisto, pleno de atributos a cultivar, a modelar. Son los hechos a base de sacrificio, estudio, esfuerzo y preparación en contravía de las innatas inclinaciones, optando hacia la obtención de un arte, profesión u oficio, mediante la labor y el tesón, proyectados al logro y el éxito de lo deseado como meta y no final de un proceso. Una u otra situación, merecen la gratitud y el encomio respectivo y el bien ganado sitio en el ambiente recorrido y trajinado. Algunos permanecen, son fieles a lo trazado y determinado. Muchos dilapidan la generosas gracias genéticas y las frustran. En medio de todo, es de reconocer el mérito del forjador de su propia identidad.

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