Cargas de profundidad, Los tiempos pasados fueron mejores


Gabriel Alberto Toro Peláez

La navidad seguirá siendo, para nosotros los católicos, la mejor época del año. Realmente eran treinta y un días de alegrías, compartidos al calor familiar, que comprimían nuestro optimismo infantil durante once meses consecutivos.


En diciembre, vivíamos el verdadero amor de la familia, disfrutando el alborozo general, con respeto; sintiendo la generosidad de nuestros mayores y el aliciente supremo de la autoestima inculcada por papá y mamá.

¡Ah! cómo extrañamos los viejos diciembres. Hoy, entiendo perfectamente, el esmero de nuestras familias para avivar las enseñanzas de responsabilidad, justicia y lealtad.


Nos entregaban responsabilidades, a cada uno,  para el tradicional alumbrado del 7 y 8: velitas, faroles y globos con la imagen de la Virgen María. Con justicia, asignaban -según la capacidad física- el  armado del arbolito navideño, incluyendo las instalaciones eléctricas. Y, podíamos entender la lealtad, cuando cumplíamos las tareas impuestas recibiendo el apoyo fraterno.


¡Ah! cómo añoramos los diciembres del pasado infantil. Eran capullos de amor los juegos: “el beso robado”, “háblame y no contestes”, “pajita en boca”, “estatua”, “dar y no recibir”, “El sí y el no”…
El rezo de la Novena de Aguinaldos, desde el 16 hasta el 24, era la expresión viva de la esperanza depositada en el pesebre, para la llegada del Niño Dios, con maracas, cascabeles, panderetas, dulzainas y pitos, entonando animadamente el Dulce Jesús Mío.

¡Ah! suaves vientos de placer recorren nuestra memoria con los regalos que recogíamos en el pesebre, dándole las gracias a Papá Noel. Y… el 25, muy temprano, salíamos a mostrarle a nuestros vecinos, los vestidos y juguetes que habían llegado del cielo.


Del poeta MHAR, rescato esta bella composición: Llegó Navidad
Retumba el campanario/ suenan las campanas/ cantan alabanzas, ha llegado navidad/ sueño de alegría y paz/ de blanco los jardines/ oropeles y festines/ luces centellantes/ en todos los portales. / De canticos los niños/ villancicos por el rumbo/ alegría brindan juntos/ al público reunido. / En lo alto, en el cielo/ brilla el lucero/ anunciando la llegada/ del niño Redentor/ el niño bendecido/. Oraciones en su honor / cantos, añoranzas/ navidad bella esperanza/ uniendo nuestras almas.
Que las luces de Navidad 2018, alegren nuestros corazones.
Feliz Navidad para todos mis lectores.

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