Contra todos los pronósticos


James Cifuentes M.

En medio de la multitudinaria y merecida celebración que hicieron en Ibagué, con carro de bomberos y todo, escuché a un hincha del Tolima lamentarse por los 15 años de sequía de títulos que su equipo sufrió en el fútbol profesional colombiano; sentí gran envidia por no tener esa pequeña desgracia que para los tolimenses terminó el pasado sábado.


En Pereira, con nuestro amado “huracán”, llevamos 74 años sin ganar absolutamente nada, siendo la única consolación el trofeo de la sufrida categoría B, destierro del cual salimos en el año 2000 después de un primer canazo de 3 años, cayendo nuevamente en 2012, y donde al parecer nos amañamos, por los 7 años que acumulamos nuevamente; eso sí es escasez.

Y es que el Tolima sí que la supo hacer, se alzó con el campeonato del torneo apertura contra todos los pronósticos, y no de cualquier manera; se impuso nada más ni nada menos que al llamado rey de copas, al equipo que ha ganado todo lo que hay que ganar en Colombia y en el continente.


Sentí pena por las más de 30 mil almas verdes que vieron como en su propio estadio Marco Pérez les aguaba la fiesta con el último lanzamiento desde el punto penal, para sellar un 4 a 2 que nadie se esperaba. Pero sentí mucho gusto por el Tolima, el gozo que se siente siempre que el oponente chico vence al grande; y también sentí un fresquito porque la película no se repitió; la lógica no imperó, no se impuso la historia, no ganó el que muchos decían que tenía que ganar.


Aunque entiendo que el mundo es global y es normal querer identificarse con los mejores, y que en las competencias quienes son exitosos despierten la simpatía de miles de seguidores, en la medida en que tienen mayor reconocimiento y se hacen más fuertes, siempre me ha mortificado el arribismo que hay en ello.

Me irritan los que pordebajean el fútbol criollo y andan por ahí presumiendo con la última camiseta del Real Madrid o estirando el cuello con la bufanda del Barcelona. Ser hincha de los proyectos ya consolidados es muy fácil, no tiene gracia; lo meritorio es ser hincha del equipo de la tierra, el que es de uno, sea que haya ganado mucho o no haya ganado nada.


En una sola fecha, en un solo partido, Nacional, archifavorito, con la súper nómina, perdió, todos sus récords del semestre, la valla local sin goles, el invicto y el campeonato; ¿Será que algo igual puede pasar en las elecciones del próximo domingo?
Siendo Duque un buen muchacho y tener Petro el mejor programa, ratifico que el domingo votaré en blanco.

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