De tú a tú. Un altar a la memoria


Henry Carvajal Castro

No hay ciudad más ingrata con la memoria que Pereira.  Nuestros líderes de siempre, soñadores y realizadores, plasmaron obras, cultura y desarrollo de gran envergadura. Fueron nuestros quijotes visionarios frescos y grandes realizadores, los que sembraron obras de cívico hombro y empuje, que nos consolidaron como la gran urbe del Eje Cafetero. 

 

 

Bello nombre, el de la 30 de Agosto, fecha aniversario de nuestro Pereira del alma, construida en gran parte sobre la huella del Ferrocarril. O el mágico-dulce nombre de Aeromatecaña umbral en el que Pereira despegó al mundo. ¿Cierto?

 

 

¿Pero, por qué la Glorieta de la Gobernación no se llama Ernesto Zuluaga? La Avenida de Las Américas Juan Manuel Arango? La calle 13 Jairo Arango, nuestro primer alcalde cívico? El parque Metropolitano del Café, César Castillo? La Plaza Cívica Ciudad Victoria, Marta Elena Bedoya? Y la Avenida Belalcazar, Luis Alberto Duque, el Alcalde que plasmó esa vena vial? 

 

 

Nos duele el ego, nos ataca la indiferencia, nos come la envidia o ¿qué es lo que pasa con el reconocimiento para nuestros prohombres?  Una cuota de reconocimiento que valida mi inquietud, se da en el antiguo ISS y en el Parque de la Libertad, con los bellos dibujos de Lucy Tejada. Justo, rico y precioso testimonio de nuestra grandeza, ancha y amplia con el foráneo y cicatera y tacaña a la hora de reconocer a las hombres y las obras de ayer y hoy.

 

 

Hay mucha gente buena que cree, que cada obra que se realice en mi Pequeño París, debe llevar el nombre de su ejecutor. No hay más bello paradigma que Pereira sea la cuna de grandes obras del Maestro Rodrigo Arenas Betancourt: El Prometeo, el Bolívar Desnudo y el Cristo Negro. Propios y turistas las admiran y saben que son obras maestras del gran escultor. 

 

 

¿Por qué, entonces, no le damos un espacio y un altar a la memoria a los líderes de hoy? Ni narcisismo, ni egoísmo, ni oportunismo. No, reconocimiento y gratitud a nuestros grandes líderes. ¿No es mejor que la Belalcázar lleve el nombre de Luis Alberto Duque, el alcalde que construyó esa importante arteria vial y no el del magnicida de La Conquista? ¿Nos dará paso el dañino ego, para hacerle un altar al reconocimiento a los prohombres de los grandes desarrollos de ayer, hoy y mañana?  

 

 

¿Por qué Pereira paga, pero no tiene Autopista del Café?

henrycampeon@hotmail.com

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