El derrumbe de la ingeniería colombiana, ¿error de cálculo?


*Mónica María Gómez Hermida

En un artículo publicado en la página web de la versión en español de la British Broadcasting (BBC) titulado: “10 grandes errores de cálculo de la ciencia y la ingeniería”, se describen acontecimientos que han llevado a pérdidas materiales y vidas humanas presentados a lo largo de la historia y en diferentes lugares del mundo, ocurridos por el mal uso de unidades de medida o por cálculos mal efectuados. Este es uno de los documentos que reviso junto con mis estudiantes de Ingeniería en las clases de física con el fin de contextualizarlos sobre la importancia que tiene el medir y calcular bien, expresar dichos datos de una forma correcta y para que comprendan la responsabilidad que adquieren al decidirse estudiar Ingeniería.


Sin embargo y debido a los acontecimientos acaecidos en los últimos cinco años en nuestro país, este articulo debería ser modificado incluyendo “Los 5 grandes errores de cálculo de la ingeniería colombiana”, el derrumbe del edificio Space (Medellín, 2013), el derrumbe de la tribuna occidental del estadio Plazas Alcides (Neiva, 2016), el colapso del edificio Blas de Lezo (Cartagena, 2017), el colapso del puente Chirajara (Villavicencio-Bogotá,2018), el derrumbe del túnel de desviación de la hidroeléctrica Ituango (Ituango, 2018), sucesos que costaron la vida de 45 personas y pérdidas materiales incalculables.


Estos cinco desastres mencionados, son solo los que han retumbado de manera vehemente en los medios de comunicación, sin embargo son más de veinte las construcciones que en diferentes ciudades han tenido que ser desalojadas por problemas estructurales. Probablemente las obras civiles son las más propensas a tener fallos que sean evidentes para la sociedad y los medios, pero esto no quiere decir que no estemos presentando errores en otras áreas de la Ingeniería y cuando se evalúan el por qué de cada uno de estos desastres no solo surgen los problemas de cálculo, diseño o estimaciones, sino que saltan a la luz irregularidades en los procesos de permisos y demás tramites.  Esto evidencia los problemas de nuestro sistema educativo en términos de calidad académica y el deterioro de nuestra sociedad manifestado en la falta de ética de los profesionales.

   Como docentes y parte de un sistema educativo sobre el que está siendo construida nuestra sociedad, debemos tomar conciencia de esta realidad y abrir espacios que nos permitan reflexionar sobre lo que está ocurriendo y cómo vamos a proceder, es probable que la forma como se evalúa nuestro sistema educativo nos esté obligando a buscar resultados a corto plazo que nos permitan subir indicadores, sin detenernos a pensar en soluciones de fondo que de verdad promuevan la calidad integral de la educación.
*Docente Universidad Católica de Pereira

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