El IVA a la cebolla


Jairo Arango Gaviria

El Gobierno Nacional a través del Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla ha diseñado una reforma tributaria, orientada a cubrir el déficit fiscal de 18 billones de pesos del presupuesto nacional, aforado en $300 billones de pesos, tomando como eje estructurante la canasta familiar de los colombianos más pobres.


Suena paradójico que un ministro formado en economía en la mejores universidades del mundo, quien en su momento de consultor privado hizo gala de sus conocimientos y sus habilidades como formulador de proyectos rentables para su propio beneficio, (como en el caso de los bonos de agua, que dejaron la ruina de los municipios intervenidos, pero que le redimieron grandes utilidades a su consultor), no haya pensado en fórmulas diferentes para cubrir ese déficit.

La propuesta de gravar la canasta familiar con el 18%, afecta no solo la economía de los colombianos de clase media y a los más pobres, sino a toda la sociedad colombiana, incluidos los gremios del agro. De ahí que sea la SAC (Sociedades de Agricultores Colombianos), quien con mayor fuerza se opone a gravar la canasta familiar.


Hace menos de 30 días, la propuesta tenía algunos congresistas tratando de sacar argumentos para apoyarla. Uno de ellos era que se le devolverían $53.000 pesos a los más pobres. Otra era (fue la más efímera), que se implantaría una prima anual de medio salario mínimo a los empleados que devengaran hasta tres salarios mínimos. Hoy 30 días después, nadie la respalda en el Congreso. La reforma financiera, murió, como en su momento también lo hicieran, la reforma a la justicia, cuando se quiso acabar con la JEP (Justicia Especial para la Paz), o la reforma política, cuando se propuso ampliar el período de gobernadores y alcaldes. 

El Gobierno Nacional puede proponer reformas y proyectos de beneficio para el país (No para una minoría). Por ejemplo, la reforma financiera, podría conseguir recursos de evasión por 50 billones de pesos, y obtendría el respaldo del pueblo colombiano. Es decir, hay que utilizar un poco el sentido común, para dejar de perseguir a los más pobres, buscando exprimirlos con el impuesto del IVA del 18%, en su ya reducida ración diaria de alimentos.

Considero que las reformas que el Gobierno ha presentado no han sido exitosas por dos razones básicas: En primer lugar, han sido reformas inviables en su contenido; y en segundo lugar, no han sido concertadas. Es importante mirar al pasado, para proyectar el futuro. Todos queremos una Colombia mejor, más equitativa, más innovadora, pero ante todo más humana. El IVA del 18% a la cebolla, poco aportaría a las finanzas del país, pero sí, le traería demasiados problemas sociales. Como alguien dijera: “reforma sí, pero no así”.

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