El turco y el negro


Iván Tabares Marín 

Con una coalición de liberales moderados y conservadores, conocida como el Partido Nacional, Rafael Núñez llegó a la presidencia de la República para un mandato que en ese tiempo era de seis años (1886 -1892). Convocó una asamblea para acordar una nueva Constitución Nacional, muy conservadora y favorable a los intereses de la iglesia católica, que estuvo vigente hasta el año de 1991 con algunas reformas.

 

 

Núñez fue reelegido en 1892, pero murió dos años después, y asumió el poder el vicepresidente Miguel Antonio Caro. Como los liberales radicales no tenían participación en el gobierno, es decir, no habían recibido “mermelada”, se rebelaron, llevaron al país a la “Guerra de los mil días” (1899 -1902) y fueron derrotados. Para evitar este tipo de guerras civiles, en 1910 una modificación de la Carta estableció que el partido minoritario recibiría su tajada del pastel con un tercio de las curules. Sí, la mermelada trajo la paz.

 

 

Esa reforma facilitó que el Partido Conservador siguiera en el poder hasta 1930. Cabe señalar que en 1926 apareció un nuevo protagonista en la pelea por el poder, el partido comunista, que entonces se llamó Partido Socialista Revolucionario, PSR. Como tal agrupación había sido creada por un grupo de intelectuales sin arraigo sindical, la Internacional Socialista no la recibió de buena gana.

El PSR promovió una huelga en la zona bananera del norte del país como primer paso para tomar el poder en tres departamentos de la costa y luego en Bogotá. La huelga fue reprimida, el ejército enfrentó a huelguistas armados y unos cien de ellos murieron, aunque un mamerto llamado Gabriel García Márquez diría en Cien años de soledad que fueron más de tres mil.  Los guerrilleros de las FARC crearían el mito de la masacre de las bananeras como el principio de la Colombia socialista que ellos iban a fundar.

 

 

Los comunistas se aliaron con el Partido Liberal hasta el año 1946.  Ese año las elecciones del nuevo presidente prometían ser muy interesantes porque se lanzó el “caudillo de pueblo”, un excelente orador no muy inteligente, llamado Jorge Eliécer Gaitán y apodado “el negro”, en franca confrontación con la oligarquía de los dos partidos tradicionales, a la que calificaba de corrupta como lo haría en el año 2018 Claudia López. El otro candidato de los liberales se llamaba Gabriel Turbay, mejor conocido entre el pueblo como “el turco” y que había sido uno de los fundadores del PSR.  Los conservadores se marginaron de la contienda y en una jugada genial lanzaron a última hora a Mariano Ospina Pérez y derrotaron a los liberales divididos.

 

 

Un acuerdo de paz con las FARC también sería pagado con mermelada en 2016. El negro Gaitán había rencarnado en Gustavo Petro a pesar de que el izquierdista era “el turco” Turbay.

No se pierda el libro Historia mínima de Colombia, de Jorge Orlando Melo.

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