Mi voto es libre


Lina María Arango Dávila

Mi voto es libre. Mi voto es guiado por quien logre representar lo que para mí es importante. Yo no voto por quien me promete un puesto, un contrato o una posibilidad de obtener poder a cambio de callar injusticias o prácticas corruptas.Tampoco lo hago por quien gana las encuestas para garantizar mi futuro laboral.Lo hago por quien piense en la población vulnerable e incluya a quienes históricamente han sido excluidos.

Lo hago por quien no estigmatice al sector empresarial, ni a la fuerza pública, ni promueva los odios de clase. Lo hago por quien disminuya las brechas y privilegios injustos, por quien reconcilie y no ahonde diferencias. Lo hago por quien condene la ilegalidad y la cultura mafiosa. Mi voto es definido por quien promueva la paz, la lucha anticorrupción y la manera decente de hacer política. Sin comprar votos, sin clientelismo.Lo hago por quien esté mejor rodeado. Por eso voté por Fajardo. Por eso votaré en blanco.

El domingo 27 de mayo, el candidato que mejor representaba lo que yo espero de un gobernante, fue eliminado de la contienda electoral. Siempre tuve claro que el panorama Petro – Duque no sería una opción para mí, ni para muchos que apoyamos el centro. Sergio Fajardo logró cautivar diversos sectores provenientes de la izquierda y la derecha.

Aunque suene incomprensible para quienes la paz debe ser un eje prioritario en la contienda electoral, para muchos ciudadanos no lo fue. Afirmar que los votos obtenidos por la coalición fueron votos por la paz fue apresurado e ingenuo. Personas que tenían su voto definido por Duque decidieron en la última semana apoyar a Fajardo, motivados por su énfasis en la lucha contra la corrupción, la educación y la manera de hacer política. Los resultados en Armenia, Pereira y Manizales, ciudades uribistas y donde Fajardo fue la primera votación, son el resultado del apoyo que motivó una campaña fresca y decente como lo fue la campaña de la coalición. Esas personas votarán por Duque en segunda vuelta.


Votar en blanco es mi opción. No lo decidí hoy, no lo decidí el domingo. No dependió de la guía o persuasión de nadie. Fue mi decisión, libre, tomada desde hace meses al pensar la opción Duque - Petro. Las personas que rodean al candidato Duque y que cogobernarán con él me preocupan. Los temas que tendrá que defender y que son opuestos a mis principios son contrarios a personas como Ordoñez, Vivian y Lafaurie.Me aterra que meta las manos al fuego por “el presidente eterno”. Por su lado Petro y sus seguidores radicales y agresivos, con sus rasgos de autoritarismo de izquierda me generan incertidumbre y desconfianza. La miopía al no querer entender - y por el contrario agredir - las motivaciones del centro son su peor enemigo electoral.
Lo mío era la reconciliación. Serán cuatro años de polarización.

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