Ruleta rusa


James Cifuentes M.

“Estoy feliz, así nos hayan robado el último partido; me parece que la selección ganó y lo dio todo, son unos berracos, para mí son campeones”. Más o menos eso fue lo que expresó una asistente al estadio El Campín en el homenaje que se le hizo al combinado patrio el pasado jueves a su regreso de su gesta en el Mundial de Fútbol de Rusia.


Y si eso es lo que los colombianos queremos pensar; si nos queremos convencer de que nos timaron y que la selección tenía méritos para llegar más lejos, pues no le veo problema, si eso nos hace sentir mejor, que así sea; igual en muchas partes opinan y dicen de nosotros un montón de barbaridades, la mayor de las veces sin conocimiento y sin criterio.

Pero bueno, miremos la raíz de nuestro dolor; los jugadores y la crítica especializada han sido muy prudentes y han evitado responsabilizar al árbitro de nuestra eliminación, porque Colombia no perdió con Inglaterra, simplemente quedó por fuera por la suerte de los lanzamientos desde el punto penal, pero la realidad es que en esta oportunidad el juez sí tuvo mucho que ver.Yo sí creo y siento que el árbitro tuvo un prejuicio que generó apreciaciones no razonables que incidieron en el resultado. Al árbitro le pesó impartir justicia entre dos equipos de naciones tan disímiles, y a Colombia la miró por encima del hombro.


Los jugadores ingleses salieron a decir que nunca habían jugado con un equipo tan sucio como Colombia, como si ellos no hubieran sido los que agarraron, acosaron y manosearon a los nuestros en cada acción que se dio en el área, tanto que gracias a eso construyeron un penalti que los puso adelante en el marcador. La FIFA no fue imparcial al haber asignado un árbitro gringo cuando perfectamente pudo ser asiático o africano, si se quería asegurar la neutralidad.
En Brasil 2014 jugamos mejor, lo que nos permitió llegar a cuartos de final para perder con el anfitrión, que era previsible aunque aclaro, sí fue gol de Yepes. A Rusia el equipo llegó muy tocado, con muchas dificultades, con desastre en el primer partido y con James Rodríguez lesionado; aun así clasificamos a octavos.


El partido con Inglaterra no fue brillante pero fue bien planteado y los muchachos lo dieron todo, mostraron pundonor y estuvimos cerca de pasar y seguir derecho. El recibimiento fue mejor ahora, porque el alma nacional afloró por la indignación de sabernos tumbados por un árbitro que nos llevó a unos penaltis que no merecíamos, en una ruleta que en esta ocasión literalmente fue rusa.

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