Ignacio Torres Giraldo ¿un ilustre desconocido?

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Desde antes de la huelga petrolera del año 1924 ya se veía el surgimiento del sindicalismo  y se  sentían  las protestas de la clase obrera colombiana. El año de 1928 estuvo marcado por  un movimiento huelguístico que fue el hecho político más  importante  de la primera mitad del siglo XX en el país, año también  de  la masacre de las bananeras.


 

 

Por aquella época vivía  en Pereira el periodista, escritor y sindicalista  Ignacio Torres  Giraldo, quien quizás por su ideología socialista marxista, los historiadores locales  se han mostrado aprensivos para enseñarnos tan ilustre personalidad y destacar su acción, siempre, en favor del proletariado de  Colombia y de Latinoamérica.



Sus inicios

“El 1o de mayo de 1911 asistí en Pereira a una reunión de obreros y artesanos, destinada a conmemorar el Día Internacional del Trabajo. Desde entonces empecé a participar en actividades obreras”, sostiene el mismo Torres Giraldo al dar inicio a su autobiografía.

 

Más su labor de organizador de la clase obrera la combinó con el periodismo escrito empezando el ejercicio de la profesión con el periódico El Martillo, que fundó en el año de 1916 y el que tuvo vigencia de un año, aquí. Obra suya fue de igual manera el periódico La Humanidad.

 


Con el mejor estilo del cronista avezado, que sabe contar la cotidianidad de su entorno, conocimos un relato suyo sobre el estallido de la llamada Guerra de los Mil Días en  nuestro país.

 


El mismo aparece  en el  folleto donde se dan a conocer apartes de la vida de Torres Giraldo, hombre ilustre desconocido para las nuevas generaciones y que contiene la invitación para el seminario sobre su vida y obra, organizado por el sindicato nacional  de trabajadores del sistema agroalimentario -Sinaltrainal- La Rosa que se cumplió el sábado 6 de octubre pasado en sus instalaciones de Dosquebradas. 

 


Narra pues aquí la forma como los pereiranos se enteraron de la declaración de guerra, la que se inició en el año de 1899 y terminó en 1902: “Entendí perfectamente el bando: la palabra guerra no me era desconocida. Sin embargo tomé las cosas  con razón de mi edad y  con aire de fiesta llegué a la casa y grité: !Mamá  estamos en guerra! y empecé a echarle el cuento… Dejó ella el oficio que hacía y me miró fijamente. Yo también miré su cara y me di cuenta que se bañaba en lágrimas. Corté mi relato, sentí una sombra en mi mente, y... esa noche ya no fue mi padre a la casa”.

 


“Las guerras en Colombia no han sido ideológicas sino pasionales”, según un historiador nuestro. Así y todo se sabe que Colombia tuvo nueve grandes guerras civiles  generales  a lo largo del siglo XIX y decenas de guerras locales. Entre 1830  y 1903 hubo nueve grandes guerras civiles, 14 guerras civiles  locales y dos guerras con Ecuador y con Perú en el año de 1932.


 Y como “los colombianos somos hijos de rebeldes”, todavía no hemos podido hacer la paz con  movimientos subversivos distintos a las Farc.


El proselitismo y las actividades sindicales no le impedían a Ignacio seguir  ejerciendo el periodismo: “Entre 1919 y 20, escribí  y publiqué, bajo seudónimo, dos folletos  de agitación de ideas: Prosas  Libres y  Gritos  de Rebelión”.

 


Como periodista que fue puso en circulación y dirigió en Pereira el periódico El Martillo y fundó otro en Cali. Escritor dedicado, nos dejó numerosos libros entre ellos Los Inconformes, La Cuestión Indígena en Colombia y María Cano, mujer rebelde. De ella, Torres dice que es la única mujer colombiana y de América que ha logrado encarnar en un momento de la historia, toda la angustia y los anhelos de un pueblo.


En realidad este pereirano fue hombre de lucha, de lucha sindical orientada a la defensa y reivindicación de los trabajadores. Participó en la creación de sindicatos en Cali y Medellín. En Popayán en la conformación del Directorio  Socialista del Cauca. Preparó, dirigió huelgas y presidió en Bogotá el Segundo Congreso Obrero que fundó la Confederación  Obrera Nacional, CUN. 


Fue invitado a presidir  en la capital del país  el Tercer Congreso Obrero que  creó el Partido Socialista Revolucionario de cuyo secretariado hizo parte. En 1928 fue elegido  miembro del consejo directivo del IV Congreso de la Internacional Sindical Roja y como tal asistió  en  Moscú al pleno  ampliado  en diciembre de 1929. En 1931 llegó al secretariado latinoamericano  de la Internacional Comunista.


Durante los últimos años de su vida, Ignacio Torres Giraldo se dedicó a dictar  conferías y abrir librerías. Sin embargo el sistema lo vio como a uno de sus más acérrimos enemigos y le dio varias veces detención preventiva. Finalmente, murió en Cali en el año de 1968. Se sabe que su hija, Urania, donó la totalidad de sus archivos y escritos a la biblioteca Mario Carvajal de la capital del Valle.
 

 

 

 

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