La apuesta de Comfamiliar por la educación superior: Óscar Javier Zapata

1/1

 

En menos de dos años, la Fundación Universitaria Comfamiliar Risaralda ha justificado las razones que impulsaron a la Caja de Compensación Familiar a dar el gran paso hacia la creación de una institución de eduación superior que le diera continuidad a sus programas de formación.

 

De hecho, en tres semestres su población de alumnos se ha incrementado en un 122 %, convirtiéndose en una opción válida para que los trabajadores afiliados a la caja puedan tener acceso a la educación superior. Sobre el presente y el futuro de la Fundación Universitaria Comfamiliar Risaralda hablamos con su director, Óscar Javier Zapata. 

 

 
¿Cómo surgió la idea de crear esta universidad?
Fue una iniciativa del Consejo Directivo de Comfamiliar como una tarea para darle continuidad a los procesos educativos que venía realizando la Caja, que durante más de 25 años ha tenido programas de formación en primaria, secundaria, media, técnico laboral, educación informal, artes y oficios. La gran inquietud que había en el Consejo se relacionaba con  qué iba a pasar con los estudiantes que terminaban el técnico laboral. Se hicieron algunos convenios con universidades, pero no le daban esa continuidad. Incluso a estudiantes de tercer semestre de técnico laboral les valían solo un semestre en otras universidades, así que ellos sentían que no había corresponsabilidad.
 
 
 
Además hay un marco legal favorable para estas iniciativas...
Al entrar en vigencia una nueva legislación en Colombia que le permitía a las cajas de compensación tener educación superior y ya había algunos ejercicios exitosos como el Tecnológico de Comfenalco Cartagena que es el más grande del momento con más de 18.000 estudiantes, Comfacauca que es una institución de tradición en Popayán. Y otro componente era que la misma institución veía que los servicios educativos se quedaban cortos porque había mucha población de personas que eran trabajadores que no podían acceder a un estudio universitario, tanto por las tarifas como por lo horarios. Esas razones, más otras que son de índole de interés del seno de la Caja, se tomó la decisión de fundar la institución.
 
 
 
¿Cómo se cumplió este proceso?
Este periplo duró unos cinco años, hasta que en el 7 de septiembre del 2015 el Ministerio de Educación nos otorgó la personería jurídica. Después de eso, se vino el ejercicio de los registros calificados, que es el proceso por el cual el Ministerio de Educación autoriza ofertar los programas de formación, los cuales nos entregaron en noviembre del 2016. Inicialmente pensamos tener una fundación universitaria con programas de ciencias administrativas, por la corresponsabilidad que teníamos en educación. Educación Comfamiliar tiene programas de técnico laboral en sistemas, mercadeo y en contabilidad y para darle continuidad a esa dinámica se crearon programas de Administración Financiera, Administración de Mercadeo y Administración de Sistemas. Y como se creó la Facultad de Ciencias Administrativas, era lógica tener el programa de Administración de Empresas.
 
 
¿Qué tipo o modalidad de formación se imparte en la Fundación?
Una apuesta a la cua le creemos mucho es la formación por ciclos propedeúticos, lo que significa la posibilidad que tiene un estudiante de ir escalonando su proceso formativo, donde pasa de un ciclo técnico, a una tecnología y luego al universitario. Esto tiene la ventaja de que a medida que el estudiante vaya terminando su formación, accede a un título y puede salir al mercado laboral. Y si lo hace, puede obtener ingresos, lo que le permite volver a la universidad a adelantar el ciclo siguiente. Lo que empezamos a desarrollar fue esa apuesta, no pensamos que la ciudad fuera a acoger de la manera como lo hizo y en el 2017 iniciamos labores.
 
 
 
¿Cómo ha sido el crecimiento de la población estudiantil?
Contra todo pronóstico, en el primer semestre tuvimos 350 estudiantes y terminamos ese año con 550. En este primer semestre del 2018 iniciamos con 780 estudiantes. Esa es una cifra que nosotros nunca la habíamos pensado, con una deserción del 15 % que es razonable con respecto del mercado. Las razones de esa deserción es que algunas personas empezaban a estudiar pero les cambiaban los turnos de trabajo o porque se enfermaban y muy pocos por el tema financiero, porque tenemos tarifas muy asequibles.
 
 
 
¿Cómo está conformada esa cantidad de alumnos?
El 79 % de esos estudiantes, son afiliados a Comfamiliar Risaralda. Eso de entrada refleja las razones por las cuales creamos la institución. Y de ellos, el 74 % son categoría A, es decir que sus ingresos son inferiores a dos salarios mínimos legales mensuales. Lo que indica que los programas de la Fundación Universitaria sí le están apostando a las razones de la creación de la institución y que la Caja si le está brindando a la sociedad, a los trabajadores y las empresas afiliadas una retribución como compromiso por el tema de los aportes.
 
 
 
¿Cómo está establecido ese esquema tarifario?
En el ciclo técnico, la formación requiere un nivel de profundización más en la disciplina que en lo científico, lo que va asociado al costo del servicio que se está prestando. En este primer ciclo (cuatro semestres) el afiliado a Comfamiliar paga $ 855.000, en el siguiente que es el Tecnológico (dos semestres) $1.200.000 y en el último, el universitario, unos $1.500.000 a $ 1.600.000. 
 
 

¿Se le ofrece alguna facilidad de pago a los estudiantes?
Nuestro nicho de mercado y razón social no es tener servicio de crédito, eso se lo dejamos al sistema financiero. Pero específicamente Comfamiliar Risaralda tiene la línea de crédito para educación, un crédito subsidiado al 1.5 % de tasa de interés, que le puede prestar a los estudiantes. Eso es importante, porque la Caja les financia hasta para descontar por nómina y también usamos muy efectivamente el asunto de las cesantías que los empleados tienen para poder ingresar a la institución educativa.
 
 
 
¿Está proyectando la universidad ingresar al mercado de los postgrados?
Dentro de nuestros proyectos están contar con una facultad de postgrados, otros programas no solo en las áreas administrativas, facultades de ciencias de la salud y de ingeniería. Es un proceso que puede durar unos cinco o seis años de consolidación, porque en la actual infraestructura no tenemos la capacidad para tener todos esos programas. Venimos trabajando en otras instituciones de educación superior, como la Universidad San Buenaventura de Medellín que está acreditada en alta calidad, para ofrecer dos programas de postgrado en psicología: una maestría en neuropsicología y una especialización en psicología de las organizaciones. Son dos temas de los que adolece la ciudad, porque no existe oferta postgradual para psicólogos.
 
 
 
¿Satisfecho con los logros alcanzados hasta ahora?
El tema de consolidar una institución universitaria en una ciudad como Pereira, nos pone con varias responsabilidades. El primer reto, salir al mercado con una institución con calidad, además que es el sello de Comfamiliar Risaralda porque todo lo que ha hecho la caja tiene el sello de calidad. Además estamos pensando en la certificación ISO 9000 el año entrante.
 
 
 
¿Como se ha avanzado en materia de calidad?
Hemos vinculado este año 31 docentes, entre ellos un doctor en economía, dos estudiantes de doctorado, 13 docentes con maestría, o sea que eso le está elevando el nivel a la institución. Además le estamos apostando a procesos de investigación, un departamento de investigación muy fortalecido y con algo importante y es el relacionamiento con el sector productivo. 
 
  • pereira
  • risaralda
  • noticias
  • eje cafetero

  Continúa Leyendo




Powered by