La psicología y su papel en el mundo del deporte

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Concluido el Mundial de Fútbol Rusia 2018 donde Colombia no pasó de los octavos de final y en pleno Tour de Francia donde el rendimiento de los nacionales no ha sido el mejor, muchos colombianos se preguntan ¿por qué algunos de nuestros deportistas parecen derrumbarse cuando deben encarar compromisos de alta exigencia? ¿Será, acaso, que no están lo suficientemente preparados desde el punto de vista mental y psicológico? Para aclarar las dudas sobre este particular, hablamos con Sergio Alberto Barbosa Granados, psicólogo,  docente de la Universidad Cooperativa de Colombia y representante en el Eje Cafetero del Colegio Colombiano de Psicología en el campo de psicología del deporte. 

 

 
¿Qué hace un psicólogo deportivo?
La labor de un psicólogo deportivo es acompañar a los deportistas, pero no en el papel de un psicólogo patologizador, dado que no hay una patología que tratar y no busca trastornos mentales, lo que se busca es apoyar a los deportistas para que rindan lo mejor posible y, sobre todo, en las variables psicológicas de la confianza, la motivación, la ansiedad, la sensibilidad emocional y otras que van trabajando para que el deportistas responda en el campo de juego.
 
 
 
¿Nuestros deportistas en el exterior, qué tan fuertes son desde este punto de vista?
Son casos específicos en donde no se puede generalizar. Creo que culturalmente los deportistas también están cambiando, nos enfrentamos cada vez más a estos grandes retos. Un caso específico lo fue llegar hasta la definición por penales a Inglaterra en el pasado Mundial de Fútbol, eso es algo valioso, pero hay que seguir trabajando. Hoy en día en el deporte el límite ya no es tanto la preparación física, táctica y técnica, porque todos están a un buen nivel y con una buena preparación, pero lo que está marcando la diferencia es la tecnología, como lo hemos visto en los Mundiales de Fútbol, y la parte psicológica.
 
 
 
¿Cómo se hace este tipo de trabajo con los deportistas?
Esto depende también del tipo de deporte. Por ejemplo, en competencias de velocidad o de 100 metros planos, en donde se definen los títulos por milésimas de segundos. En otros deportes vemos que siempre ganan los mismos, por ejemplo en el tenis en donde predominan Nadal, Federer y uno se pregunta: ¿estos ya para qué más fama? Más fama no necesitan, tampoco más dinero, pero se va viendo que es la motivación interna que van teniendo la que los impulsa a ganar más dinero o más fama. Caso contrario lo que ocurre en ocasiones con nuestros deportistas que llegan a cierto tope salarial o a cierto estilo de vida que estaban buscando desde pequeños o como la famosa frase: “para poder comprarle la casa a mi mamá”, la compran y luego se relajan o ganan la medalla que querían ganar y se retiran.
 
 
 
¿Porqué esos deportistas dejan el trabajo a medias?
En este campo hay que fomentar no tanto los resultados sino más bien la formación. Es decir enseñarles que el hecho no solo es tener el talento sino fortalecer el trabajo diario, esto es lo que marca la diferencia en estos deportistas para poder estar en la élite de su disciplina.
 
 
 
¿En estos atletas hay que fortalecer mucho la autoestima y creer en sí mismos?
Hacia allá los llevaría. Colombia tiene un talento natural en muchos deportes, tal como lo hemos visto a nivel de campeonatos centroamericanos, como los que se realizan ahora en Barranquilla. Yo creo que, en lo físico, Colombia tiene una gran variedad de atletas para lograr grandes resultados, pero ahí hay que mirar la parte psicológica para seguir manteniendo ese nivel. Desde Coldeportes se ha venido trabajando y así lo han entendido e incluso hoy en día existen lineamientos para el trabajo del psicólogo deportivo. Es decir que la psicología del deporte se está instaurando y se están haciendo los primeros intentos de unificar los conceptos emanados desde Coldeportes, lo cual es algo muy importante.
 
 
 
En Colombia se habla en diminutivo. ¿Eso es un obstáculo para alcanzar grandes metas en el deporte?
A veces vemos también que logramos ciertas cosas y no le damos la trascendencia que tiene. Por ejemplo, la comparación que se hace con la Selección Colombia que no quedó campeona del Mundial de Fútbol Rusia 2018, pero que se le dio una recepción como si lo hubiera logrado. Fue un recibimiento apoteósico, mientras que a la selección de patinaje, que quedó campeona del mundo por otra vez más, nadie la fue a recibir al aeropuerto. A veces tenemos desbalanceados los logros que se van dando en el deporte y la tendencia es a mirar otro tipo de deportes que nos están dando mayores triunfos que el fútbol. 
 
 
 
¿Apenas ahora se está pensando en la importancia de la psicología en el deporte?
Históricamente viene desde los años 70 en Colombia, se viene trabajando en eso, en especial en Bogotá. Pero la tendencia ha venido creciendo en otras ciudades del país y Pereira no ha sido excepción. Acá hay algunos psicólogos del deporte que hemos venido trabajando, desde la academia y desde lo práctico, desde el campo. Así que se dice que es una práctica nueva, pero ya tiene un recorrido y a nivel de publicaciones y de investigaciones también se está incursionando fuertemente, tal como lo estamos haciendo desde la Universidad Cooperativa de Colombia y desde otras universidades de la región. Yo creo que en este campo se dará un salto bastante importante en el campo investigativo y aplicado, por ahí en unos diez años.
 
 
 
¿En el campo investigativo, qué se está trabajando?
Tenemos unas líneas de investigación, en especial en ciertas variables psicológicas aplicadas al deporte universitario, en mi caso. Pero sé que en la región hay otros colegas que están trabajando con deportes como el fútbol sala, patinaje, voleibol. Aquí también hay que tener en cuenta que los psicólogos del deporte empiecen a generar investigaciones, porque no se niega que están trabajando, pero el hecho de escribirlo refleja lo que se viene haciendo.
 
 
 
¿Y cada vez más se acepta el rol del psicólogo en el deporte?
Eso también depende mucho del deportista, pero cada vez se está aceptando más el rol del psicólogo del deporte, porque teníamos el estigma del psicólogo y muchos deportistas decían: no, yo no estoy loco, porqué me va a venir a trabajar. Incluso en la psicología del deporte ni siquiera se les llama clientes ni paciente, se les dice deportistas porque estamos trabajando con alguien normal, con todas sus capacidades, a quien le vamos a ayudar a potencializar en el deporte. Así que cada vez está más aceptado el papel del psicólogo deportivo, pero no es tan fácil en un principio por el tema cultural. Así que nuestra labor es masificar el papel del psicólogo del deporte, llegar a los padres de familia, a los directivos, a los entrenadores y a las personas que manejan los deportistas. Algunas veces los entrenadores dicen que ellos son los únicos que manejan sus equipos y que son los propios psicólogos del grupo. Ahí tiene uno que empezar a trabajar con ellos para que entiendan cuál es el rol nuestro, que no es quitarles el trabajo sino ayudarles a que puedan potencializar a sus deportistas y que tengan una información desde el punto de vista psicológico.
 
 
 
¿En Risaralda ya existe conciencia alrededor de eso?
Si, han incorporado el servicio del psicólogo del deporte, pero todavía nos falta. Pongo el ejemplo de un club de fútbol europeo, el club Sevilla en España, que tiene más de 12 psicólogos en su planta, no solo para el equipo profesional, sino para los diferentes niveles. En cambio acá, si es que existe un psicólogo, es para todos los que hay y eso complejiza la labor porque se vuelve una tarea de grupo, más no detallada con cada uno de los deportistas.
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