“Vivamos la cuenca”, llamado a la conciencia en torno al río Otún

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 El proyecto “Vivamos la Cuenca” es una estrategia de educación y cultura ambiental que promueve prácticas de uso eficiente y ahorro del agua, cuidado y conservación de zonas de influencia de las cuencas hidrográficas, implementando actividades que tienen el arte, la educación y la comunicación como herramientas de transformación para generar un sentido de empoderamiento en las comunidades, sensibilizando y formando a las personas sobre la importancia del territorio y su biodiversidad. Los resultados de este trabajo hacen parte de Segunda Temporada de Exposiciones del 2018 que se abrirá en el Museo de Arte de Pereira este viernes, 13 de julio. Sobre “Vivamos la Cuenca” hablamos con la coordinadora del proyecto, Juana Valencia, quien es licenciada en Artes Visuales y artista escénica dedicada a la gestión cultural.

 
¿Cuándo comenzó el proyecto y quiénes lo están impulsando?
El proyecto nació como una iniciativa de Aguas y Aguas de Pereira en asocio con la Universidad Católica para emprender acciones de educación ambiental y cultural en la cuenca alta del río Otún, buscando generar prácticas de cuidado y conservación entre los habitantes y en los visitantes de la cuenca. El proyecto comenzó en el año 2016 y ya estamos en el tercer convenio.
 
¿Qué tanto se ha avanzado?
El primer logro importante es que a través del Comité Operativo de la Cuenca Alta del Otún el proyecto se ha vuelto un símbolo que hace que muchas instituciones se unan en ese escenario, son unas mesas de trabajo en las cuales hay iniciativas de caracter técnico, educativo, difusión y de promoción. Lo que hacemos en estos espacios es interactuar con todas nuestras estrategias para poder irradiar el territorio con distintas perspectivas, tratando de que toda la población esté atendida y puede acceder a ese proceso educativo y de formación. 
 
¿Cuál ha sido la acogida entre la comunidad?
No es sencillo, porque muchas comunidades aledañas al río Otún desconocen que están en el río y también las prácticas de buen cuidado para conservarlo. Ese es un trabajo muy fuerte que estamos haciendo con muchas instituciones a traves del Comité Operativo, al punto que Vivamos la Cuenca se volvió la imagen de todos nosotros y es lo que nos representa a Cárder, Parques Nacionales, Yarumo Blanco, Soledad de Montaña, Secretaría de Desarrollo Rural, entre muchos agentes.
 
 
¿Se ha trabajado en la generación de conciencia ambiental?
Estamos posicionando un proceso de formación que ha tenido continuidad desde el 2016, mediante estrategias que apuntan a la sensibilización de los turistas que van a la cuenca alta a través de dispositivos teatrales que tenemos allí todos los fines de semana para brindar información sobre cómo estar en el territorio, las recomendaciones que debe tener en cuenta cuando visiten el Santuario de Flora y Fauna y cuando estén cerca al río Otún. Hemos creado el eslogan que dice: “llévate todo lo que traigas”, lo que se ha prestado para que canciones y obras de teatro y las personas han comenzado a comprender la dinámica y ya suben y bajan con su bolsa en la mano. 
 
¿Qué tan grave es la problemática del río Otún?
Pareciera que la única problemática que atisbamos es la de las basuras, pero en realidad, éstas son muy diversas y están relacionadas con las prácticas de avistamiento, las contingencia para mitigar esa zona que es de riesgo, qué hacer frente a una avalancha que se puede presentar en cualquier momento, el cuidado de las mascotas y su ingreso al territorio, las condiciones adecuadas y los permisos para acampar. Es decir que la gente se pueda, realmente, informar sobre todos los detalles de cómo se vive la cuenca. Cuando el río pasa por el barrio san Judas ya no es tan lindo, ya no lo reconocemos tanto, ni nos parece tan magnífico, porque la problemática del Otún es grave.
 
 
¿Se ha enfatizado, entonces, en la parte educativa?
Hemos tenido una estrategia que es transversal que son los talleres de educación ambiental, donde hemos trabajado tres líneas fuertes que son: el reconocimiento y la conformación del territorio, la memoria ancestral y todos los procesos de transformación de ese territorio y reconocer todas las prácticas del ayer y del hoy que van en alineación para el cuidado y conservación del río Otún.
 
¿Los pereiranos saben de donde viene el agua que toman?
Personalmente, creo que no. El convenio que estamos desarrollando actualmente tiene como un plus y es que nos salimos de la cuenca alta para pasar a impactar a las personas en la ciudad, que son finalmente los usuarios en su condición de turistas y los consumidores del agua. Hemos estado impactando zonas cercanas como Villa Santana y Kennedy para irradiar esa estrategia para que las personas reconozcan el río, la gente no sabe que el agua que toman en su casa es del Otún. Y muchos de los que viven en sus orillas, que no se benefician de las redes de alcantarillado de Aguas y Aguas, porque tienen redes comunitarias, no son conscientes de que viven en la cuenca del río. Es es un gran ejercicio que debemos hacer.
 
¿Qué van a exponer sobre el proyecto este viernes en el Museo de Arte?
Vamos a compartir la continuidad de una estrategia que tiene que ver con el reconocimiento de biodiversidad de la cuenca alta del Río Otún. El año pasado tuvimos un enfoque en la parte de la fauna, en especial las aves porque es una de las prácticas que se está desarrollando en el turismo sostenible. Y este año, nos unimos a unas estrategias que tiene el Museo de Arte llamadas “Poetas del río” y “Río arriba”. El Museo abrió la biblioteca Hernando Arias Mejía y desde allí se empezaron a generar espacios de poesía, en especial poesía creada en torno al río Otún. También hizo Río arriba, que eran como unas residencias efímeras al lado del río donde los artistas emergentes hacían dibujos en vivo, in situ. Con ellos nos juntamos para generar una sola estrategia donde hicimos unos collages sobre la flora y la fauna de la cuenca alta, inspirados un poco en la Expedición Botánica.
 
 
¿Cómo se realizó esta labor?
La expedición Botánica fue como un dispositivo para el reconocimiento del territorio e identificarnos como patria. Tratamos de hacer eso en micro, en las veredas de la cuenca, entendiendo que eso que conforma su territorio es lo que los representa como vereda o como barrio. Desarrollamos unas piezas en collage acerca del ciclo del agua que es vital para la parte vegetal y animal y, posteriormente, se hizo con Duffay Bustamante un ejercicio de poesía visual en la cuenca alta, a partir de la observación del paisaje. Toda la parte poética va a ser consignada en un fanzing y la plástica es lo que vamos a compartir desde este viernes en el Museo. 
 
¿Quiénes participaron en este ejercicio?
En la construcción de esos collages participaron 120 personas de distintos territorios como las veredas La Florida, El Porvenir, Mangas y La Bananera y los barios Guayacanes de la comuna San Joaquín y Málaga de la comuna del Café.  Estas son las seis comunidades beneficiadas este año del proyecto y vamos a tener esta exposición, un video que habla sobre la cuenca y su conservación con nuestros personajes de los dispositivos teatrales y un montaje muy bello de parte del Museo.
 
¿Está garantizada la continuidad del programa? 
No sé, me dejaste ahí sin palabras. Nosotros dependemos de la decisión de Aguas y Aguas y desde ya se han visto algunos gestos de que se quiere continuar y también se ha insistido en mirar para el próximo año un proyecto de investigación sobre la sistematización de toda la metodología que hemos desarrollado para poder compartir y que sde vuelva una experiencia significaiva para otras instituciones.
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